El hormigón es un material frágil, de manera que una vez superado su límite de carga, en vez de deformarse, directamente se rompe. Su resistencia a flexotracción es débil, y dado que las cargas que debe soportar un pavimento afectan a este tipo de resistencia, es necesario recurrir al armado del hormigón para mejorar esta resistencia y modificar su comportamiento.

Con la aplicación de fibras de acero en el hormigón se evita usar la malla electrosoldada o mallazo, reduciendo así  costes y optimizando los recursos en cuanto a personal y maquinaria.

Por estas razones las fibras de acero son la alternativa más eficaz y económica en obras de ingeniería.

• Todo el volumen del pavimento de hormigón queda reforzado por la distribución homogénea tridimensional de las fibras de acero.

• Mejoran de forma muy elevada la Resistencia a Flexotracción, imprescindible para soportar las cargas sobre el pavimento.

• Aumentan la durabilidad del hormigón, debido a que las fibras de acero controlan y evitan la propagación de las fisuras.

• Mejoran notablemente la ductilidad del hormigón, evitando su fragilidad.

• Mayor resistencia a impactos y a esfuerzos repetitivos.

• Prevención de la oxidación. El mallazo puede oxidarse si alguna de sus partes queda expuesta al aire, esto provoca que el contacto del refuerzo sea Óxido – Hormigón, reduciendo la adherencia y por lo tanto, disminuyendo el refuerzo.

• La aplicación de fibras de acero es más rápida, sencilla y segura que el mallazo, evitando la necesidad de personal especializado y aumentando la seguridad del mismo.

• Su almacenaje es muy práctico y reduce el espacio utilizado en almacén, pues se suministran en cajas agrupadas en palets.

• Reducción del coste y el peso.

Fibras para refuerzo de hormigón.