El hormigón refractario, es un hormigón especial con resistencia a altas temperaturas. Para fabricar este tipo de hormigón, hace falta  utilizar óxido de aluminio, óxido de calcio, sílice, entre otros elementos más comunes usados en materiales refractarios.

 

Las aplicaciones del hormigón refractario reforzado con fibras de acero forman parte del sector de la industria del hierro, del acero, del cemento, petroquímica, la producción de ladrillos, de coque y piezas cerámicas, incineradores de residuos, altos hornos y fundiciones.

El uso de fibra  en este tipo de hormigón aumenta especialmente la resistencia de este a los siguientes esfuerzos bruscos:Hormigón refractario

Ciclos rápidos.
Choques térmicos.
Impactos mecánicos.
Vibraciones del proceso o de instalación que puedan producir grietas y fisuras

Las ventajas y propiedades son las siguientes:

Temperatura de trabajo de hasta 1205ºC.
Mejora de la resistencia mecánica al aumentar la resistencia de compresión en frío.
Aumento de la resistencia al desconche debido a que las fibras evitan la propagación de grietas y fisuras
aumentando así la durabilidad del hormigón.
Mejora de la ductilidad del hormigón.

Las especificaciones para una buena práctica de las fibras de acero en hormigón refractario son las siguientes:

Idealmente, fibras con un diámetro de 0,1 a 0,4 mm y una longitud entre 15 y 30 mm.
El correcto % de contenido en fibras suele oscilar entre el 3% y el 4% del peso del hormigón.
Selección del grado de acero en función de la temperatura de trabajo de la aplicación.

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